Murmuro en silencio a la noche,
esperando de respuesta una caricia.
Sosiego frente a las sombras y
por la ventana arrojó tu recuerdo.
Respiro mi aire muerto
sobre tu aliento perfumado,
mientras observo mi rosa marchita,
que yace sobre tu tumba.
Seré el sigilo
que en las sombras te alumbra,
la luna,
que cubre tu cuerpo desnudo por las noches,
el susurro nocturno,
que guiara tu camino.
Despierto turbado,
y aun no aclarado,
y yo tan solo en este espacio
te hago una pregunta,
si asistirás el día que consiga tener,
mi propia tumba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada